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Disponer la harina, en forma de corona. Colocar en el centro los
huevos y la sal, agregarle el agua de a poco, e ir uniendo desde
el centro hacia fuera; formando una masa que no quede muy blanda
ni muy consistente. Estirar con palote o maquina, dejándola
lo más fina posible, de un milímetro de espesor. Una
vez estirada, dejarla extendida sobre la mesa para orearla, por
un rato, espolvoreada con harina. Luego se enrolla prolijamente,
sin apretar demasiado y se corta con cuchillo de buen filo, de un
centímetro de ancho, o a gusto del cocinero. Se van sacudiendo
despacio para despegarlos y disponerlos separados sobre una mesa
espolvoreados con harina, hasta el momento de la cocción.
Cocinarlos en agua hirviendo con tres cucharadas de sal gruesa por
4 min.
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